Saltar al contenido

Una historia de familia

Prueba

Cada mañana, don Anselmo subía a la azotea con una taza de café y una libreta vacía. Decía que esperaba a que el viento le dictara algo. Los vecinos se reían; en cuarenta años nadie lo había visto escribir una sola línea.

Una mañana de octubre sopló un aire distinto, tibio y con olor a guayaba. Don Anselmo abrió la libreta, tomó el lápiz y escribió sin detenerse hasta que el café se enfrió. Cuando bajó, dejó la libreta sobre la mesa de la cocina y se fue a dormir la siesta.

Su nieta la encontró horas después. En todas las páginas, con letra pequeña y cuidadosa, había escrito los nombres de cada persona que alguna vez lo había hecho reír. El último era el de ella.

Efraín Orozco Celis

Efraín Orozco Celis

Escribo del corazón desde la memoria genealógica. Si esta historia te acompañó, puedes recibir las siguientes en tu correo.

Conóceme →

Sigue leyendo

Historias relacionadas

Ver todas →

Una historia de familia

La capital del imperio

Milán es ahora la capital del imperio romano. Hace unos días comencé a frecuentar al Obispo de esta ciudad. Hoy estamos reunidos y me recuerda como…

14 min de lectura

Leer →

Una historia de familia

El Fariseo

“Si os manteneis en mi palabra, sereis verdaderamente mis dicipulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Juan 8. Es un lugar maloliente…

9 min de lectura

Leer →

Una historia de familia

La palabra

En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todas las…

7 min de lectura

Leer →