Los primeros pasos

Adán es mujer/hombre creado para gozar con el Eterno su creación material. Al dar la mordida al fruto de la vida, Adán da inicio a la creación misma del universo. Al salir de el Edén se separó su esencia en mujer y hombre para reproducirse, comenzar a poblar y cuidar la tierra. El primer hijo, fruto del primer encuentro de la pareja, es Caín y, asegura Eva: Adquirí un hombre junto con el Eterno. Para ellos es esperanza. Caín seguía siendo reconocido como hijo del Eterno, Adán entonces goza cuando Eva da a luz a ese primer descendiente suyo. 

El tiempo transcurre de manera inconmensurable, de la salida de la mente del creador a la muerte de Abel. Concebido y reconocido como hermano de Caín. Quien pierde su oportunidad y decide, además de labrar la tierra, practicar todo tipo de actividades humanas. Quiere ser el mejor. Es sin duda el elegido. Abel, su insignificante hermano, decide ser pastor de ovejas, las cuida y con Amor, sin esperar nada, ofrece a su creador la mejor, la más gorda. El Que Es, la recibe con agrado. Abel se sorprende y se complace por tal deferencia. Caín por su parte quiere ser reconocido, ofrece sus mejores frutos y espera la aprobación. El Que Es no mira con agrado su ofrenda: Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Miró a su hermano con envidia y decide matarlo.

Estamos viviendo el comienzo de una historia aparentemente interminable. Es parte de nuestra evolución, tendremos, en los milenios por venir, mil pruebas, estamos aprendiendo. Llegará el momento de estar listos, dejaremos de resistir, de vivir en estrés para salir de nuestro capullo ya moldeados, transformados, preparados para vivir el sueño del Edén.

Adán tiene otro hijo y le da por nombre Set. Es él quién sucede a Abel y su descendencia mantiene la relación con El Que Es, incluso la escritura menciona a Enoc, padre de Matusalén y asegura: anduvo con Yahvé. Es decir, se paseaba con él. Vivió ese andar íntimo al lado de la persona amada y, por eso, El Que Es se lo lleva a su reino y desaparece a la edad de 365 años. Si comparamos con los más de 900 años de su hijo y de Noé, podemos considerarlo muy joven cuando se lo lleva.

Nuestra relación con El Que Es continúa en los descendientes de Set, Considerado sucesor de Abel. La civilización humana ha nacido, los descendientes de Caín desarrollan los primeros vestigios de una cultura. El Que Es los castiga por la muerte de Abel y les ordena vagar por la tierra. Ellos hacen caso omiso y deciden construir ciudades, dejan huella de grandes construcciones por casi todos los continentes. Todas ellas destruidas y reconstruidas constantemente, debido a esas luchas constantes entre hermanos para imponer su ley por medio de la fuerza. Fueron los primeros en criar ganado, asentándose primero en carpas. Creaban música reproduciéndola con flauta y arpa para evitar el dolor por trabajar la tierra. Afilaban los implementos de cobre y hierro creando las armas para la guerra y conquista. Generación tras generación han perseverado, insisten en imponer su ley de poder y siempre colapsa. 

Generación tras generación, luchamos por imponernos, sin darnos cuenta hemos destruido nuestro entorno. Hoy vivo con mi familia en el campo donde ya no hay esperanza de vida. Desesperado por sobrevivir decido visitar la gran urbe cercana, es casi imposible acceder. Aún se perciben unas cuantas personas entrando y saliendo de sus puertas derruidas por la violencia y el abandono, todos se ven agotados como yo. Los puestos de guardia están abandonados, la otrora ordenada gran ciudad, luce desolada. Los palacios y residencias se encuentran saqueadas y en ruinas. El hedor de las calles debe salir de las alcantarillas llenas de residuos fecales y basura. Por sus banquetas se arrastran vagabundos, cuyos huesos sobresalen de la piel holgada y les cuelga en la cintura. Todo eso denota un pasado abundante lleno de excesos y gordura, se ven agotados y se maldicen unos a otros lamentándose. 

Al caminar escucho a personas jactanciosas, aduladoras, se aprovechan de los demás. El aire enrarecido me provoca irritación en los ojos. Comienzo a toser, siento asfixia. La escasez de alimentos y la falta de agua pura son insoportables. La mayoría usan ropa muy descuidada. Reina un ambiente de incertidumbre. Percibo algunos pocos con algún rasgo de amabilidad y al tratar de invitarles a rectificar, se ríen. En algunas de esas conversaciones decían: Hace apenas unos meses lo teníamos todo, la ciudad, estaba llena de vida. Adornada con bellísimos árboles, fuentes por todas partes, mercados llenos de productos, la gran mayoría de personas pudientes todo lo festejaban y organizaban grandes fiestas, verdaderas orgías. Abusaban de las drogas, alcohol, sexo, no había nada porque preocuparse. Cada uno en su ambiente se imponía al más débil y sí, había unos cuantos muy ricos, más el número de pobres era incontable. Todos querían ser los mejores. Si alguien daba una fiesta con gran lujo, su vecino debía ofrecer alguna mejora en la siguiente celebración sin importar el costo. Nadie se ayudaba entre sí. Un terrible espíritu de competencia reinaba. La gente viajaba por todo el orbe, sin preocuparse por sus padres, ni por sus amigos ni familiares, vivían buscando el placer y la riqueza, encontrando siempre un gran vacío.

Esa forma de vida provocó escasez de plantas y bosques, ni en casa querían jardines. Las escasas aguas de los ríos contaminadas corrían llenas de basura y mal olor. Estaba todo sembrado y cada año la sequía provocaba la pérdida de grandes extensiones de tierra. Se había detectado un clima cada vez más cálido. Los pescadores se quejaban por lo escaso de la pesca, los agricultores por lo escaso de la cosecha y todo era arrebatado por los gobernantes para llevarlo a la ciudad, sin importar las consecuencias.

Platicaban con nostalgia sobre la gran abundancia vivida en la urbe. Al caminar por sus calles encontrabas mercados con todo tipo de productos, era notorio el bullicio de la gente arrebatándose las cosas, peleando por la mercancía. En cada esquina encontrabas un bien decorado espacio donde podías comer todo tipo de alimentos exóticos, siempre acompañados de abundante carne, grasas y harinas. La gente estaba gorda y enferma de tantos excesos. El mal mayor era la depresión. La búsqueda insaciable de bienes. Culpar a los demás por nuestros males provocaba insatisfacción y para curarse usaban estupefacientes y alcohol. Eso los enfermaba más. Los productores y comerciantes de dichas sustancias agregaban productos y los hacían adictos provocando la mas terrible muerte. Lo sabían, y no paraban. Al final sus cuerpos colapsaban. Entonces acudían a los grandes y saturados hospitales donde buscaban la cura y se hiciesen cargo de su salud. Llenos éstos de personas enfermas quejándose por la escasez de medicamentos. Culpaban a los gobiernos y a las instituciones. No hacían ejercicio ni conectaban con la naturaleza, mucho menos buscaban en su interior. Todo era abundante y aunque no eran felices, creían estar ya muy cerca de serlo, esa era su meta en la vida, decían. 

Hubo avisos. El mundo estaba por colapsar. La ciencia, los gobiernos, las religiones instaban a un cambio profundo en todas las costumbres. Lo creían utópico, Incluso no faltó quién deseaba la llegada de un héroe a luchar contra todos esos males. Vivían culpándose unos a otros sin considerar el colapso inminente. Nadie hizo nada. 

Poco a poco se fueron quedando sin servicios. Cuando comenzó a escasear el agua, culpaban al gobierno por no dar abasto. No había agua para traer. Comenzaron los levantamientos. A pesar de estar sufriendo, nadie se quería ayudar, todos culpaban a todos. Los gobiernos colapsaron. Sin energía, ni agua, aunado a la escasez de lluvias, los campos se secaron. Eso llevó a la falta de alimentos y sin darse cuenta, en un abrir y cerrar de ojos. Inició un caos por todo el mundo imposible de revertirse.

Después de meses de sufrimiento, la gente ya no quería vivir. Incluso cuando anunciaron lluvias torrenciales se decía: La tierra entera se hundirá. Con gran desánimo la gente esperaba un desenlace rápido para terminar con sus desagradables vidas cuanto antes. Ya nada tenía sentido. Un hombre y su familia estaban construyendo un gran barco. Le llamaban Arca y lo construían para salvarse, y salvar a todas las especies de plantas y animales. Pobre loco, pensaban, ¡quien querría salvarse para vivir en éste terrible mundo.

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